| LA BODA es una ocasión dichosa. Muchas parejas sostienen que el día que contrajeron matrimonio fue el más feliz de su vida. Sin embargo, a veces es también uno de los más agotadores, pues conlleva una enorme tensión y cansancio para los contrayentes y sus familias, quienes han de tomar un gran número de decisiones y realizar un sinfin de preparativos. Además, los novios tienen que recibir a mucha gente ese día.
La boda marca el comienzo de una nueva vida no solo para los recién casados, sino también para sus familias. Dado que el casamiento de una hija, un hijo, una hermana o un hermano a menudo implica que un ser querido funde su propio hogar, los familiares suelen tener sentimientos encontrados.En algunas sociedades, la observancia de las tradiciones es muy importante, de ahí que en algunas de ellas se espere que los novios cumplan con toda una serie de costumbres establecidas. En fin, hay muchos detalles que tener en cuenta y poco tiempo para organizarlo todo.
Los preparativos
Una vez que la pareja ha decidido casarse según las leyes y principios bíblicos y según la legislación vigente en el país, ¿qué deben decidir a continuación? Entre otras cosas, la fecha de la boda y el tipo de ceremonia que desean.
Se trata de una experiencia muy emotiva para todos, de modo que con algo de previsión y comprensión será más fácil realizar los preparativos.”
Los preparativos comprenden desde enviar las invitaciones hasta organizar la recepción. “Cuanto más ordenado sea el proceso y con cuanta más previsión y planificación se lleve a cabo, menos cansancio y tensión ocasionará —dice H. Bowman en su libro Marriage for Moderns (El matrimonio moderno.
Algunas novias temen que algo salga mal ese día, por ejemplo, que se pinche una rueda del automóvil y lleguen tarde a la ceremonia, que haga un tiempo espantoso o que se arruine el vestido en el último instante. Lo más probable es que no suceda nada de eso; sin embargo, hay que ser realistas. No todo puede salir a pedir de boca, así que no queda más remedio que aceptar los contratiempos (Eclesiastés 9:11). Así pues, los futuros cónyuges han de mantener una actitud positiva y hacer lo posible por no perder el sentido del humor cuando se presenten imprevistos. Si surge algún problema, deben recordar que en los años venideros se reirán cuando lo cuenten. Así evitarán que los pequeños percances les estropeen la boda.
Aunque la institución matrimonial ha sido blanco de ataques en años recientes, existirá siempre porque Dios la fundó y todo lo que él decreta es “muy bueno” (Génesis 1:31). Así que no pasará de moda. Continuará habiendo matrimonios felices, sobre todo entre quienes respetan y obedecen los mandatos divinos. ¿Cumplirán ambos cónyuges el voto efectuado el día de la boda con el que se comprometieron a amarse y cuidarse mutuamente? No cabe duda de que llevarlo a cabo puede resultar un desafío. Quienes lo acepten, tendrán que luchar para vencerlo, pero los resultados harán que merezca la pena el esfuerzo. |